Sueños Compartidos: De Vido zafa, el resto no pisa la cárcel
El TOF 5 condenó a López, Fatala y los Schoklender a penas en suspenso por el desvío de $206 millones del plan de viviendas de las Madres. Julio De Vido fue absuelto. Quince años después, nadie duerme preso.
El Tribunal Oral Federal 5 dictó este lunes el veredicto de Sueños Compartidos. Julio De Vido, el ministro de Planificación de la era K, salió absuelto. José López y Abel Fatala, 2 años y 9 meses en suspenso e inhabilitación perpetua. Sergio Schoklender, 2 años y 8 meses. Pablo Schoklender, 2 años y 4 meses. Nadie entra a una celda.
Los jueces Adriana Palliotti, Daniel Obligado y Adrián Grünberg encontraron administración fraudulenta en perjuicio del Estado. Por mayoría ordenaron el decomiso de $206.438.454 —el monto que la acusación fijó como desviado—, a actualizar cuando la sentencia quede firme. Los fundamentos, el 13 de noviembre. La causa estaba al filo de la prescripción.
Viviendas para los pobres, caja para el aparato
Entre 2005 y 2011 el Estado le giró cientos de millones a la Fundación Madres de Plaza de Mayo para construir casas. Adjudicación directa, sin licitación, con exclusividad. De esa plata, más de 206 millones —sobre un universo que la fiscalía ubicó cerca de los 750 a 900 millones administrados— terminaron, según la acusación, en un circuito de empresas ligadas a los entonces apoderados, los hermanos Schoklender.
El fiscal Diego Velasco y la UIF habían pedido hasta seis años. El tribunal bajó la vara por debajo de los tres. En la Argentina eso significa condena de folleto: reglas de conducta y a casa.
El nombre que falta
De Vido encabezaba el ministerio que alimentaba el programa. El tribunal dijo que no hay responsabilidad penal que le quepa. Quince años de expediente para que el jefe político salga por la puerta del costado y los operadores recojan una pena que no se cumple detrás de un muro. Hebe de Bonafini murió en 2022 sin sentarse en el banquillo.
No es un detalle menor. Sueños Compartidos fue el modelo K en estado puro: una bandera sagrada, un contrato sin competencia y una fundación como pantalla. Cuando la bandera es intocable, el control desaparece. Por eso el desvío no es un “error de gestión”. Es el diseño.
Que Comodoro Py condene y al mismo tiempo absuelva al ministro y deje a todos en la calle es el resumen de una Justicia que llega tarde y pega flojo. El decomiso, si se actualiza de verdad, es lo único que puede parecerse a una reparación. El resto es el epílogo de una estafa con aura.
Fuente: La Derecha Diario / Tribunal Oral Federal N° 5, veredicto del 14 de septiembre de 2026.